La Comisión Europea alerta sobre el aumento del “Greenwashing”

Madrid – La aparente cada vez más acuciada inclinación de los consumidores hacia un modo de vida más respetuoso y comprometido con el medio ambiente, está haciendo que entren a valorar como un factor cada vez más determinante las características con las que cuentan en materia de sostenibilidad los productos que adquieren. Un hecho que no ha pasado desapercibido para una Comisión Europea que ha puesto precisamente y por primera vez a la sostenibilidad, o mejor dicho al blanqueamiento ecológico que algunas empresas llevan a cabo afirmando que hacen más por el medio ambiente de lo que realmente hacen, en el centro de su último control anual en materia de protección hacia los consumidores en el medio online. Un canal que a su vez, y al igual que ha ocurrido con las inquietudes en torno a la sostenibilidad, se ha consolidado como una alternativa a los modos tradicionales del comercio como consecuencia de la pandemia.

Como principal conclusión de este cribado anual de páginas web, llevado a cabo desde la Comisión Europea junto a las autoridades nacionales de consumo, se ha extraído la peligrosa cifra de que, en términos generales, en el 42 por ciento de los 344 casos sospechosos de llevar a cabo un blanqueamiento ecológico, o “greenwashing”, de sus prácticas sostenibles, las afirmaciones tenían viso de resultar “vagas, falsas o exageradas”. Pudiendo considerarse como prácticas comerciales desleales acorde con la normativa establecida por la Unión Europea. Desde donde alertan que el “greenwashing” está aumentando a medida que los consumidores tratan cada vez más de adquirir productos respetuosos con el medio ambiente.

“Cada vez son más las personas que quieren vivir una vida ecológica, y aplaudo a las empresas que se esfuerzan por ofrecer productos o servicios respetuosos con el medio ambiente”, explica el político belga Didier Reynders, actual comisario europeo de Justicia. “Sin embargo”, añade Reynders, “también hay comerciantes sin escrúpulos que engañan a los consumidores mediante afirmaciones vagas, falsas o exageradas”. En este sentido, “la Comisión está plenamente comprometida con el empoderamiento de los consumidores en la transición ecológica y la lucha contra el blanqueo ecológico”, siendo esta “precisamente una de las principales prioridades de la Nueva Agenda del Consumidor adoptada el pasado otoño”.

“Consciente”, “respetuoso con el medio ambiente” y “sostenible”: afirmaciones vagas tras las que se ocultan las prácticas del “Greenwashing”

Tras llevar a cabo un amplio “cribado” sobre diferentes sitios web con el fin de detectar posibles infracciones de los derechos de los consumidores en relación a la normativa de la Unión Europea, las autoridades de consumo extrajeron un total de 344 afirmaciones en relación a principios de sostenibilidad que se mostraban como “aparentemente dudosas”.

Con el fin de determinar hasta qué extremo estas aseveraciones podían resultar ser constitutivas de un fraude al consumidor, la Comisión y las autoridades de consumo entraron a analizarlas de manera más detallada. Extrayendo de este segundo análisis conclusiones como las de que en el 50 por ciento de los casos el comerciante no facilitaba información suficiente para que los consumidores pudieran valorar correctamente la veracidad de sus afirmaciones. En otro 37 por ciento, estas afirmaciones incluían declaraciones vagas y generales, como “consciente”, “respetuoso con el medio ambiente” y “sostenible”, destinadas, afirma la Comisión Europea, a “transmitir a los consumidores la impresión infundada de que un producto determinado no tenía ninguna repercusión negativa en el medio ambiente”. Mientras que en el 59 por ciento de los casos se observó que los comerciantes no proporcionaban pruebas fácilmente accesibles que pudieran servir para respaldar sus afirmaciones.

Una vez concluido este detallado análisis, que en términos generales es el que ha conducido a la comisión a estimar que en el 42 por ciento la declaración del vendedor “podía ser falsa o engañosa y, por tanto, podría constituir una práctica comercial desleal”; las respectivas autoridades nacionales responsables en materia de consumo de pondrán en contacto con las empresas señaladas. A las que les comunicarán los problemas detectados con el fin de que los subsanen. Mientras que de manera paralela los datos y conclusiones obtenidas se recogerán para tenerlas en cuenta de cara al desarrollo de la nueva propuesta legislativa para la transición ecológica anunciada por la Nueva Agenda del Consumidor desarrollada por la Comisión Europea.

Photo Credits: Pexels.

 

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