Julien Fournié, alta costura francesa independiente y con ganas de fiesta
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París - Participante habitual de la Semana de la Alta Costura, el diseñador francés Julien Fournié prepara un desfile especial el martes en el teatro Mogador de París para celebrar su 50º cumpleaños y su orgullosa independencia con una gran fiesta.
En un sector que se ha vuelto más discreto tras la desaparición de estrellas como Thierry Mugler o Karl Lagerfeld, Fournié encarna la tendencia de ofrecer espectáculos para el gran público, en la línea de John Galliano o Jean-Paul Gaultier, quienes hicieron de la moda un show total y muy mediático a partir de los años 80.
La Semana de Alta Costura parisina arranca el lunes con desfiles de 28 firmas, que se extenderán hasta el jueves.
Cine o cómics como inspiración
Hace un año, Fournié causó sensación en el mismo teatro Mogador, una de las escenas históricas de París, con un homenaje a la mujer "vamp" para celebrar los 15 años de su firma. Ahora, insiste para sus 50 años.
Fournié asegura que ideas no le faltan, sino más bien medios. "El creador maldito, sin ideas, no es mi estilo. Tengo una treintena de colecciones en mis cajones. Es más bien la falta de 'pasta' lo que me impide hacer más colecciones", confiesa en su pequeño taller parisino, donde su equipo trabaja a pleno ritmo.
Con la ayuda de una modelo, Fournié retoca un vestido negro ceñido a la cintura y asimétrico, que muestra una pierna enfundada en una media decorada con pedrería, como si fuera un tatuaje. Su ideal es una mujer fuerte, con un vestuario ceñido al cuerpo, sin faldas vaporosas ni crinolinas.
¿Su inspiración? "Todo: el cine, el cómic, los superhéroes..." enumera. En total, mostrará una treintena de creaciones, incluidos por primera vez vestidos para hombre, con invitados sorpresa, revela.
"La moda no me interesa"
Aunque Fournié asegura que su idea de la alta costura no son las estrellas ni los influencers, sino el trabajo artesanal y el espectáculo, comparte con orgullo su filosofía: "La moda no me interesa. No me interesa lo que hacen los otros, ni las tendencias. Multiplicar las colecciones es extremadamente contaminante. Nosotros hacemos colecciones únicas para clientes únicos".
Sus vestidos, a menudo, ya están vendidos incluso antes de presentarlos al público. Su decisión de ofrecer grandes shows —más de 1.600 personas invitadas en el Mogador— contrasta con la clientela tradicional de la alta costura: mujeres de la realeza en Oriente Medio, Asia, y esposas de jerarcas y potentados en Europa o Estados Unidos.
"Mi vida es un gran circo, por eso esta colección se llama 'First Circus'", clama con una sonrisa.
Son "unas sesenta" clientas las que permiten a la casa mantenerse. Una clientela poderosa y que exige exclusividad: "Hay que saber guardar las distancias", explica. Esa independencia, comparada con el ritmo constante de novedades y accesorios de las grandes marcas, le permite sostenerse con un equipo de hasta 17 personas en época de desfiles. "Puedo sacar las colecciones de forma comedida. No me siento forzado", insiste.
Fournié confiesa, sin embargo, que le gustaría lanzar uno o varios perfumes al mercado con un socio del sector. Pero su prioridad sigue siendo mantener la independencia en un sector cada vez más dominado por los grandes conglomerados como LVMH o Kering.
"Cuanto más grande eres, la tentación de tratar la alta costura como el prêt-à-porter crece", considera Jean-Paul Couvin, socio de Fournié. "Y no me refiero a la calidad de la ropa, sino a la concepción de los vestidos", añade.