Los Concept Store vuelven a estar de moda

El cierre del Concept Store parisino Colette a finales de 2017 no solo marcó el final de una era para la boutique de la calle Saint-Honoré, sino también para la moda en sí. Considerada como un refugio de tendencias, desde su apertura en 1077 se convirtió en la tienda emblema de la industria de la moda. Plataforma de moda emergente, gurú de las tendencias y con un toque luxe, Colette podría poner de moda una marca de la noche a la mañana.

La muerte del comercio al por menor radica en su similitud

Desde la llegada del comercio electrónico, las tiendas físicas no dejan de transformarse. Con las míticas comerciales abarrotadas con las mismas cadenas en todas las ciudades y en todos los países, no queda mucho espacio para el factor sorpresa. Zara, H&M y Mango tienen repartidos sus tentáculos fashion por todos los espacios comerciales disponibles del mundo. Esto significa que la experiencia de compra, ya sea en Oxford Street en Londres, en Fifth Avenue en Nueva York o en Causeway Bay en Hong Kong, es muy similar, con poca diferenciación, excepto para aquellas pequeñas tiendas que han logrado sobrevivir. El mismo producto se puede comprar en las mismas tiendas, independientemente de la geografía. El comercio minorista se ha vuelto insípido.

Los Concept Store vuelven a estar de moda

La industria reclama un comercio minorista más conservador y una moda más pensada.

Excepto que no es el caso. Mientras que Colette ha sido nombrada por Forbes como “la tienda de moda más cool del mundo”, está surgiendo una nueva ola de tiendas minoristas más conservadoras ubicadas en lugares insólitos, donde la moda se transforma en experiencias inmersivas, esperando a ser descubiertas. El Coal Drops Yard de Londres, por ejemplo, diseñado a partir de dos hangares victorianos situados al norte de la ciudad, “refleja el deseo por la artesanía, por la nostalgia de lo hecho a mano, son pequeñas cosas que no encuentran su lugar en la vida urbana, desterradas por las marcas de lujo”, escribe The Guardian. Aunque tiene marcas comerciales como Paul Smith y Aesop, en ella se respira una impresión real de que el comercio minorista se ha movido hacia algo más transformador, considerado y relevante. Actualmente se puede visitar una exposición sobre la pionera revista The Face, lanzada en 1980.

En Nueva York, Hudsons Yard es el barrio de moda para la próxima generación de minoristas. Ubicado al oeste de Manhattan, es el distrito comercial privado más grande de la historia de Estados Unidos y promete convertirse en el lugar de culto para la cultura, el comercio y la gastronomía. En cuanto a la moda, los expertos esperan que revitalice el comercio minorista de las grandes compras que han polarizado gran parte de Nueva York. Según la revista Vogue, los clientes verán que la moda se centra en las colecciones en edición limitada, en lugar de en los creadores, y tendrán una representación en tienda más real, con menos piezas. La primera tienda física de Neiman Marcus abrirá sus puerta en este barrio, en lugar de optar por una de las famosas avenidas del centro.

Un destino para los creadores de tendencias

En la otra punta de Estados Unidos se encuentra el nuevo mercado Dover Street Market, en Los Ángeles (DSMLA). Como en Londres, Tokio y Singapur, California, al igual que el resto de Estados Unidos, está asistiendo a la desaparición del centro comercial, con más locales vacíos que en la última década. Ubicado en un gigantesco almacén en un vecindario donde antiguamente no había mucha seguridad, el barrio rty de LA ahora se ha convertido en un destino para diseñadores de moda, artistas y talentos fashion.

La fórmula del Dover Street Market consiste en mezclar el talento local con los diseños de marcas emergentes independientes, con la mirada puesta en el arte, la moda urbana y lo “nuevo”. Es una fórmula que permite una experiencia real. Adrian Joffe, Presidente de Comme des Garcons y DSM Empire, lo resumió así en Vogue: “Lo que proponemos y lo que hacemos tiene que ver con la libertad de expresión y de la creación; la importancia de la conversación y la inclusión individual sin fronteras. Tenemos sentido del humor, damos una oportunidad al azar para que se produzcan sinergías de todo tipo, exhibiendo cosas diferentes en un espacio físico y en constante evolución. Algo imposible de conseguir online.

Este artículo ha sido traducido y editado por Paula V. Pinauga.

Foto: Cortesía de de Dover Street Market

 

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