“Me han cambiado la vida”: las gafas “inteligentes” ganan terreno

París - Una ayuda para las personas con discapacidad visual, un accesorio de alta tecnología para inmortalizar los viajes... Las gafas conectadas se están democratizando a medida que se intensifica la competencia y se multiplican las funcionalidades impulsadas por la inteligencia artificial.

Son capaces de responder al instante a comandos de voz, reconocer lo que el usuario está mirando, fotografiar, grabar vídeo, recibir llamadas, traducir y escuchar música gracias a los auriculares integrados en las patillas, entre otras cosas.

“¡Me han cambiado la vida!”, testimonia Colette Dentelle, de 83 años, una mujer con discapacidad visual que se desplaza con un bastón blanco, mientras pide a sus gafas Ray-Ban Meta que la guíen hasta la parada del autobús.

“Me permiten desplazarme, hacer la compra, indicándome lo que pone en las latas de conserva y el precio” en las etiquetas, añade.

Y, cuando la señora Dentelle pierde las llaves, su dispositivo conectado las encuentra con una simple pregunta: “Esto me permite seguir siendo autónoma”, concluye.

Unas ventas dinámicas

Según la consultora Omdia, en 2025 se vendieron 8,7 millones de gafas con inteligencia artificial en todo el mundo.

Y los envíos mundiales de gafas conectadas (sin pantalla visual) se han triplicado (un +210 por ciento) en el primer trimestre de 2026, según cifras de la consultora de estudios de mercado Counterpoint.

El grupo estadounidense “Meta ha mantenido su posición dominante”, con sus modelos Ray-Ban Meta y Oakley Meta, desarrollados junto al número uno mundial de la óptica, el grupo franco-italiano EssilorLuxottica: su cuota de mercado ha alcanzado casi el 84 por ciento en el trimestre, detalla este análisis publicado en junio.

Aunque Estados Unidos sigue siendo el primer mercado mundial de gafas inteligentes, la competencia se acelera en China (con fabricantes como Xiaomi, Huawei o Rokid) y en la India, dos mercados en plena expansión con precios en caída libre.

“La tecnología evoluciona muy rápido”, al igual que en el mercado de los teléfonos móviles, donde las nuevas generaciones se suceden, “así que vamos con calma con los pedidos”, relata un óptico parisino, que prefiere abastecerse de gafas Meta “bajo demanda” de sus clientes, en lugar de acumular stock.

Rodeo, motos de agua y confidencialidad

Sus últimas ventas: “una estadounidense afincada en París que practica rodeo y quiere grabarse a caballo”. Antes de ella, hubo “un productor de cine y bastantes turistas”.

“He vendido la mitad de mi stock de 10 pares en un mes y medio” este verano, y “si no vendemos las lentes ópticas con ellas, para nosotros es una operación sin beneficios”, ya que “tenemos que ajustarnos a los precios que aparecen en la web” del fabricante, subraya.

“No lo habría pagado de mi bolsillo, pero mi seguro médico cubrió el importe total”, es decir, 500 euros con las lentes correctoras solares, reconoce Ayoub Benheddi, un ingeniero parisino de 24 años.

Utilizó la primera generación de las Ray-Ban Meta para “poder grabar con las manos libres” y “publicar en redes sociales” sus viajes, sus salidas “en moto de agua o en scooter” y sus “partidos de fútbol con amigos”... hasta que se le rompió una patilla durante un partido. Esto fue antes del lanzamiento, el verano pasado, del modelo Oakley Meta, más adecuado para el deporte.

Otras quejas: una “autonomía que no es excepcional”, según él, y “la grabación se detiene automáticamente a los tres minutos. Quizá por cuestiones de confidencialidad. Pero es un poco restrictivo”.

Además, “cuando se activa la cámara, se supone que se enciende un indicador luminoso para avisar de que se está grabando. Pero conozco a gente que desactiva esa luz. Y, por tanto, algunas personas se permiten grabar, crear contenido, filmar a gente sin su consentimiento”, explica a la AFP.

En el foro Reddit, la cuestión de la confidencialidad es objeto de un amplio debate.

Un usuario confiesa que “intenta grabar discretamente” situaciones “por (su) propia seguridad”, “para tener pruebas en caso de que (necesite) recurrir a un abogado”.

Otro se alarma ante la posibilidad de que estas gafas se lleven “en consultas ginecológicas”. Cuidado con “la paranoia”, replican los más convencidos.

Frente a esta problemática, recientemente se ha desarrollado una aplicación, Nearby Glasses, para alertar a los usuarios cuando hay unas gafas inteligentes cerca.


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