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VANITY FAIR explora los temas de la memoria y el futuro de la cultura europea

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29 de nov. de 2021

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Las portadas de Vanity Fair Diciembre España, Vanity Fair Francia Noviembre-Diciembre, Vanity Fair Italia Diciembre 2021. Foto: Condé Nast
  • La primera parte de este proyecto celebra el legado cultural de Europa a través de las historias de mujeres emblemáticas y los recuerdos de nuestros mayores.
  • Ángela Molina, elegida icono cultural europeo para las ediciones de España, Italia y Francia de Vanity Fair.
  • Uno de los artistas europeos más destacados del momento, el italiano Francesco Vezzoli, interviene las portadas de las tres ediciones europeas creando tres piezas de arte que versan sobre la memoria. Las lágrimas que corren sobre el rostro de Ángela Molina son dos “padres” de la actriz que también lo son de la nuestra cultura, Antonio Molina y Luis Buñuel
  • Se lanzarán también varios cortometrajes en las redes sociales protagonizados por hombres y mujeres de generaciones anteriores contando historias reales de su vida y sus recuerdos. Y se invitará a los internautas a compartir vídeos con los recuerdos sus abuelos o padres con el hashtag #somosmemoria.

Las ediciones de Vanity Fair España, Italia y Francia se unen en el desarrollo de un proyecto editorial que se llevará a cabo en dos partes, con el objetivo de explorar el concepto de la memoria europea; las tres ediciones se sumergen en la experiencia de figuras legendarias del mundo del cine, del arte, y de la música y de generaciones anteriores, para reflexionar sobre el legado cultural europeo y fijar el rumbo del intenso futuro que les aguarda.

Esta apuesta de Vanity Fair por la cultura europea se desarrollará con un narrativa conjunta en las revistas impresas, digitales y redes sociales de las tres ediciones, a las que continuará una segunda parte a principios del 2022, dedicada a los pioneros que hoy están escribiendo el futuro de Europa.

La edición “Memoria” está conformada por tres portadas protagonizadas por Ángela Molina en España, la actriz Isabelle Adjani en Francia, por la artista Ornella Vanoni en Italia, quienes personifican la riqueza de la memoria europea del siglo XX. Para cada portada, el artista Franceso Vezzoli ha creado una obra de arte única a partir de una imagen original de las tres mujeres, con un bordado a mano que simboliza la memoria de cada una de ellas.

“Pensamos sobre este número de Vanity Fair, producido junto con el equipo editorial de Francia y España, como un tributo a la memoria. Las portadas presentan tres grandes iconos de la cultura europea. Cada una de ellas ha sido representada como una obra de arte de Francesco Vezzoli. Franceso ha bordado lágrimas de oro, plata y cobre en su cara, tejiendo sus vidas junto a su historia. Luces y sombras. Amores y desamores. Logros y fallos. Grandeza y miseria. Historias que nos gustarían que fueran un símbolo y una gota en el gran mar de la memoria europea.” Dijo Simone Marchetti, Director Editorial de Vanity Fair Europa.

Vanity Fair Italia, Francia y España también pondrán en marcha varios videos en las redes sociales, protagonizados por generaciones de mayores contando historias reales de su vida, desde la guerra hasta el amor, fracasos, logros y esperanzas. La iniciativa invitará a los lectores a publicar vídeos con los recuerdos sus abuelos o padres con el hashtag #somosmemoria #wearememories #noisiamomemoria #noussommesmemoire.

Esta primera parte del proyecto se lanzará de forma completa a partir del 1 de diciembre, cuando las 3 ediciones ya están en los quioscos.

Foto: Condé Nast

Ángela Molina recuerda a sus “padres” Antonio Molina y Luis Buñuel en el número especial europeo de VANITY FAIR

Ángela Molina (Madrid, 1955) es la protagonista del número especial europeo de Vanity Fair, para el que concede una entrevista en la que repasa su trayectoria y recuerda con profundas palabras de cariño y agradecimiento a los que han sido dos de los pilares fundamentales en su vida: su padre, Antonio Molina, y el director de cine Luis Buñuel. Sus palabras son a su vez testimonio vivo de la cultura española a través del recuerdo a esos dos genios que marcaron su vida.

Sobre su infancia y su pasión por la lectura

“De niña, muy amante de la poesía, de los clásicos. Leía a Colette, a Dostoyevski, a Tolstói, a Chéjov o a Cervantes con muy pocas luces para entenderlos. Y, sin embargo, me dejaba imbuir por esas personas que me estaban brindando la oportunidad de conocerlas, y de conocerme a mí misma a través de mundos que sentía desconocidos, pero que sabía reales, porque eran humanos”.

Sobre su padre, Antonio Molina

“Para divo, mi padre. Todo giraba a su alrededor”. “Como muchos padres de origen humilde, sin formación, que luego disponen de medios, quiso darnos una buenísima educación, una cultura. (...) Cuando acababa el primer acto, allí estaba yo dándole la toalla, para que se secara el sudor. Alguna vez me cogía de la mano y me sacaba a saludar al escenario. Y los baúles con el vestuario. Siempre estaba revolviéndolos y poniéndome disfraces. No sabes lo que yo disfrutaba con todo eso. En verano, que no había colegio, me iba de gira con él; lo prefería a la playa”.

Sobre su madre, Ángela Tejedor

“Era una mujer con un sentido de la justicia que ejercía en continuidad. Inteligente, valiente, emprendedora, sabía que tenía que ser el cabeza de familia porque mi padre se debía a su público, y supo crear esa forma de funcionar valiente y, al mismo tiempo, confiada”.

Sobre su oficio

“Yo creo que es la profesión más hermosa del mundo: poder ser otros seres humanos. Porque lo más grande de este mundo son los seres humanos. En cuanto a lo que tú te refieres: unas personas lo verán de una manera y otras, de otra”.

Sobre su relación con Luis Buñuel

“Y él era así. Buñuel siempre ha sido un ser bendito para mí, a pesar de que en mi inocencia no era capaz de distanciarme para darme cuenta de ello. Tenía esa condición enamorada del presente que hacía que te guardaras en tu memoria lo que vivías con él como si fuera un tatuaje. Lo mantengo absolutamente vivo de una manera agradecida. Ha dejado una huella en el mundo del cine, y en mi vida, de una valentía y de una genialidad... como una flor. El mundo cinematográfico de Buñuel es una flor perfecta. Y él fue fabulosamente libre. Y comprometido”.

Sobre su último proyecto

“Es un retrato de un amor patológico entre una madre y un hijo con una estética absolutamente... Hasta a mí misma me ha sobrecogido”.