El "modisto de lo sagrado" que ha vestido a tres papas
Santarcangelo di Romagna, Italia - Lejos de la solemne pompa del Vaticano, bajo las arquerías de la localidad montañosa de Santarcangelo di Romagna, un sastre vestido completamente de negro se inclinó sobre su boceto.
Con unos pocos trazos de lápiz, Filippo Sorcinelli dio vida a una fluida túnica litúrgica, a la altura del hombre cuya maestría artística y fe han consolidado una reputación internacional por sus singulares atuendos eclesiásticos.
El sábado, el Papa León XIV lució un ornamento verde y blanco creado por Sorcinelli, de 51 años, mientras oficiaba la misa en la cercana ciudad portuaria de Rímini.
Tras 25 años al frente del Atelier LAVS de ornamentos sagrados, Sorcinelli es muy consciente del peso de su responsabilidad. Ha creado prendas litúrgicas para los tres últimos papas: Benedicto XVI, Francisco y, ahora, León, nacido en Chicago.
“Vestir a un papa es, ante todo, como vestir a un sacerdote. El respeto es el mismo, los parámetros son los mismos: cuidar el respeto por el papel que ocupan el sacerdote y el papa y, por tanto, por su dignidad y su forma de presentarse al mundo”, declaró Sorcinelli a la AFP.
Las normas litúrgicas que hay que respetar “no son limitaciones, sino directrices, reglas, puntos fijos”, afirmó, y calificó el arte sacro como “un mensaje de revelación absolutamente importante”.
Incienso y tejidos
Apodado “el modisto de lo sagrado” por la revista Vogue, Sorcinelli ha visto cómo su negocio se expandía a lo largo de los años, abarcando ahora perfumes y productos corporales para el gran público.
Pero este católico devoto sigue impulsado por la fe, una fe que nació en la pequeña iglesia de su pueblo natal, Mondolfo, en la región oriental italiana de Las Marcas, donde aún recuerda el olor a incienso y los antiguos tejidos celosamente guardados en la sacristía.
“Nunca podría hacer este trabajo si no creyera, si no estuviera viviendo de alguna manera una experiencia de fe”, afirmó el diseñador, que también ha sido el organista principal de la catedral de Rímini y de otras cercanas.
“Mi camino comienza realmente en esa pequeña iglesia de Mondolfo, en la región de Las Marcas, donde, desde niño, iba con mi madre a ayudar a limpiar el edificio”, relató.
Sorcinelli, ayudado por 11 costureras, mostró la seda verde que constituye la base del ornamento de León para Rímini, desplegando el suntuoso tejido sobre una larga mesa.
El color verde, “profundo y solemne”, “evoca precisamente ese periodo del año litúrgico dedicado a la esperanza y a la salvaguarda de la creación”, explicó.
Incrustaciones de oro y plata y piedras de ágata verde completan la prenda.
“Realmente no había mejor opción para describir este escenario: justo en la playa, en el puerto de Rímini, donde a través de la ornamentación también casi evocamos los ojos de buey de los barcos”.
El arte como expresión
Una vez, siendo joven, Sorcinelli conoció al entonces Robert Prevost —el nombre de nacimiento del Papa León—, en aquel momento un simple sacerdote agustino, pero no han vuelto a hablar desde entonces, según cuenta.
Durante los encargos papales, presenta posibles diseños y muestras de tejido a la oficina del Vaticano que organiza las misas y otras celebraciones papales, la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.
“El proceso de creación de un ornamento pontificio —en este caso concreto la casulla y la mitra, es decir, lo que lleva en el cuerpo y en la cabeza— puede abarcar desde la simplicidad de unas pocas semanas hasta tres o cuatro meses de trabajo”, afirmó.
Qué le depara el futuro al diseñador, perfumista y organista está por ver, afirmó.
“Considero el arte una fuente inagotable de expresión. Detenerse significaría haber completado la propia existencia, y no creo que yo haya llegado todavía a ese punto”.