El segmento premium en Latinoamérica: Lo que viene para el nuevo lujo contemporáneo
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Buenos Aires – El segmento premium atraviesa una redefinición profunda. De cara a los próximos años, el lujo y la alta gama comienzan a medirse menos por el brillo, la ostentación o la acumulación de estímulos, y más por la capacidad de ofrecer experiencias intuitivas, sensibles y centradas en la persona. De acuerdo con el Luxury Goods Worldwide Market Study de Bain & Company, el crecimiento del segmento premium en América Latina está cada vez más impulsado por un lujo experiencial, menos exhibicionista y más vinculado a valores culturales y personales. En la misma línea, análisis regionales de Euromonitor International Latinoamérica señalan que los consumidores de alto poder adquisitivo priorizan el bienestar, la personalización y las experiencias significativas por sobre la mera posesión de bienes. A su vez, estudios de Kantar Insights para América Latina, desarrollados junto a Altiant, indican que la conexión emocional y la autenticidad se consolidan como factores centrales en la percepción de valor del lujo contemporáneo.
En este contexto, donde la tecnología madura y se integra de forma cada vez más natural, marcas de moda, hospitalidad, gastronomía, viajes y bienestar en la región comienzan a competir menos por captar atención inmediata y más por construir vínculo, memoria y comprensión del individuo. El cambio se traduce en un modelo donde la innovación se integra a la experiencia de forma funcional, más que como un elemento visible o demostrativo.
Un mercado que habla de emociones
Según el Immersive Technology Business Analysis Report 2025, la industria global de experiencias inmersivas superó los 44.100 millones de dólares en 2024 y podría alcanzar los 168.300 millones hacia 2030. Más allá de las cifras, el dato refleja un giro estructural: consumidores de alto poder adquisitivo —también en América Latina— ya no buscan estímulos aislados, sino entornos capaces de generar conexión emocional y memoria.
“La evolución del segmento premium no se mide tanto por la visibilidad tecnológica, sino por su capacidad de mejorar la experiencia sin fricciones. El reto ya no es ofrecer más, sino ofrecer mejor: crear experiencias que reconocen al individuo y lo acompañan con una precisión que antes solo tenía la hospitalidad más intuitiva”, explica Luis Alejandro Morales Ortiz, Executive Director Luxury, Travel & Lifestyle de another, agencia independiente de comunicación estratégica con fuerte presencia regional.
Personalización predictiva
Según especialistas, hacia 2026 la personalización dejará de depender de pedidos explícitos. La inteligencia artificial comienza a operar desde la interpretación: analiza comportamientos, anticipa necesidades y ajusta entornos en tiempo real. El servicio premium se redefine a partir de esta lectura más fina del cliente.
De acuerdo con Capgemini Retail Trends 2026, el 53 por ciento de los consumidores a nivel global ya realizó compras basadas en recomendaciones de IA generativa y el 46 por ciento estaría dispuesto a ordenar productos directamente desde estas herramientas. En el segmento high-end, estos datos se traducen en experiencias donde el cliente no necesita tomar decisiones constantes porque el entorno ya fue diseñado para responder a sus preferencias.
Inmersión: la nueva sofisticación
El valor en el segmento premium se construye cada vez más a partir de experiencias integradas, y no solo de productos aislados. Las experiencias inmersivas —sensoriales, multisensoriales y envolventes— se consolidan como un nuevo lenguaje del lujo contemporáneo.
Estudios globales sobre tecnologías inmersivas muestran que estos entornos incrementan el engagement, prolongan el tiempo de permanencia y elevan la intención de compra. Por eso, marcas de moda y estilo de vida en Latinoamérica invierten cada vez más en realidad aumentada, realidad virtual, holografía y diseño sensorial. No como recurso espectacular, sino como herramienta para construir recuerdos duraderos.
La artesanía aumentada
A pesar del avance tecnológico, la artesanía continúa siendo el núcleo del nuevo lujo. Lo que cambia es su alcance. Los oficios tradicionales se amplifican mediante sistemas inteligentes que afinan procesos, optimizan proporciones y potencian la expresividad de cada pieza y cada espacio.
“La experiencia de nueva generación sintetiza tres fuerzas: datos que interpretan, diseño que emociona y un servicio que realmente trasciende. No se trata de sorprender al cliente, sino de resonar con él. La tecnología solo tiene sentido cuando amplifica la dimensión humana de la experiencia”, agrega Morales Ortiz.
Un mismo horizonte
Los sectores de moda y estilo de vida avanzan hacia un punto en común: experiencias que armonizan lo sensorial, lo digital y lo humano. La innovación deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en una herramienta de cuidado; la artesanía se transforma en un lenguaje más preciso; y el servicio evoluciona hacia una lectura emocional del cliente.
En los próximos años, la competencia en el segmento high-end se concentrará menos en la visibilidad y más en la capacidad de interpretar y responder a las expectativas del consumidor. El nuevo estándar del lujo no elevará la tecnología: elevará a la persona.
El nuevo lujo se diseña en Latinoamérica
En este escenario, varias marcas y diseñadores de moda latinoamericanos ya encontraron el rumbo. Algunas están redefiniendo el lujo desde la artesanía, la identidad cultural y la experiencia de uso. Agua by Agua Bendita, desde Colombia, fusiona estampados ilustrados a mano, bordados detallados y materiales naturales y reciclados para construir un lenguaje de resort couture que conecta tradición y modernidad, posicionando narrativas regionales en el mercado global. En México, marcas como Carla Fernández trabajan en colaboración directa con comunidades artesanas para preservar técnicas textiles ancestrales e integrarlas a la moda contemporánea, resaltando la artesanía como valor cultural y diferencial. En Brasil, Oskar Metsavaht, a través de Osklen, fue pionero en articular un new luxury desde una ética sostenible, integrando prácticas ambientales y materiales conscientes con diseño sofisticado.
Estos ejemplos reflejan cómo el segmento premium en la región evoluciona hacia un modelo donde el valor ya no se define solo por el producto, sino por las experiencias, las historias y las conexiones culturales que logra construir con consumidores cada vez más informados y exigentes.
• Segmento más alto del universo premium: El high-end se ubica en la cima de la oferta premium e incluye productos, servicios y experiencias caracterizados por calidad excepcional, alto nivel de diseño, atención personalizada y un fuerte valor simbólico y cultural.
• El valor ya no es solo material: Según Bain & Company, el lujo contemporáneo deja de definirse exclusivamente por el precio o la exclusividad material, y se mide cada vez más por la capacidad de ofrecer experiencias coherentes, diferenciadas y emocionalmente significativas.
• Del exceso a la excelencia curada: A diferencia del lujo tradicional asociado a la ostentación, el high-end actual se construye desde la excelencia, la curaduría y la innovación aplicada con sentido.
• Experiencia por sobre acumulación: Informes de Euromonitor International muestran que los consumidores de alta gama priorizan bienestar, personalización y experiencias memorables por encima de la mera posesión de bienes, una tendencia transversal a moda, hospitalidad, viajes, gastronomía y bienestar, con especial fuerza en América Latina.
• Conexión emocional como eje de valor: Estudios de Kantar Insights y Altiant destacan que la autenticidad, la sensibilidad cultural y la conexión emocional se consolidan como factores centrales en la percepción del lujo contemporáneo.
• Tecnología integrada, no exhibida: En este nuevo escenario, la tecnología opera en segundo plano: se integra al diseño, al servicio y a la experiencia sin reclamar protagonismo, redefiniendo la noción de exclusividad desde la exhibición hacia la comprensión del consumidor.