El mundo después del corona según los analistas de tendencias

“It’s the end of the world as we know it - I had some time alone“ (“Es el fin del mundo tal y como lo conocemos - tuve un tiempo a solas”) - esta canción de R.E.M. resulta más que apropiada en vista de la ola mundial de aislamiento social y encierro como medidas preventivas en la lucha contra el coronavirus. El estribillo termina en “y me siento bien” y eso es lo que los pronosticadores de tendencias predicen actualmente: Que el mundo tal y como lo conocemos se está disolviendo. En lugar de volver a la normalidad, nuestras vidas y pensamientos cambiarán, a un antes y después del Corona, aunque eso está bien. “¿Podría ser que el virus haya cambiado nuestras vidas en una dirección que queríamos cambiar de todos modos?”, se pregunta el pronosticador de tendencias y futuro alemán Matthias Horx.

El fundador holandés de la agencia de predicción de Nueva York Edelkoort Inc., Li Edelkoort, considerado como uno de los pronosticadores de tendencias más influyentes del mundo, cree que el coronavirus ofrece “una página en blanco para un nuevo comienzo”. También habla de un eventual replanteamiento de los valores y espera que el virus cause una “cuarentena de consumo”. Parte de ello será que la gente se acostumbre a poseer menos cosas y a viajar menos.

El reajuste de los valores a causa del Coronavirus

“El impacto de la pandemia nos obligará a reducir el ritmo, a negarnos a tomar aviones, a trabajar desde nuestras casas, a entretenernos sólo entre amigos cercanos o familiares, a aprender a ser autosuficientes y conscientes. De repente los desfiles de moda se ven bizarros y fuera de lugar, los anuncios de viajes que entran en nuestra pantalla parecen invasivos y ridículos, la idea de proyectos futuros es vaga y poco concluyente: ¿Importará acaso? Cada nuevo día cuestionamos cada sistema que conocemos desde el nacimiento, y estamos obligados a considerar su posible desaparición”, dice Edelkoort en una reciente entrevista con la revista de arquitectura y diseño Dezeen.

Horx utiliza la técnica de RE-gnosis o RE-pronóstico (en lugar de pronóstico), enfrentando el presente a través de un bucle hacia el futuro. “El RE-pronóstico, por otro lado, forma un bucle de conocimiento en el que nos incluimos a nosotros mismos y a nuestro cambio interior en el futuro”, afirma Horx. Mirar hacia adelante en lugar de estar rígido por el miedo. Afrontar la situación es la palabra mágica.

“Afrontar” significa superar. Neuro-biológicamente, la adrenalina del miedo es reemplazada por la dopamina, un tipo de droga endógena del futuro. Mientras que la adrenalina nos lleva a la huida o a la lucha (lo cual no es realmente productivo en la silla del dentista, e igual de inútil en la lucha contra la corona), la dopamina abre nuestras sinapsis cerebrales: nos entusiasma lo que está por venir, curiosos, previsores. Cuando tenemos un nivel saludable de dopamina, hacemos planes, tenemos visiones que nos conducen a la acción prospectiva”, explica Horx.

Afrontar, no temer

“Sorprendentemente, mucha gente experimenta exactamente esto en la crisis de la corona. Una pérdida masiva del control se convierte de repente en una auténtica intoxicación de lo positivo. Después de un período de desconcierto y miedo, surge una fuerza interior. El mundo ‘se acaba’, pero con la experiencia de que todavía estamos allí, una especie de nuevo ser surge de nuestro interior”, dice Horx. Edelkoort también espera que “se establezca un mejor sistema con más respeto por el trabajo y las condiciones humanas”.

Entre las apreciaciones positivas, según el diagnóstico de Horx, está la de que “una política maliciosa y divisiva no encaja en un mundo del corona. La crisis del corona dejó claro que aquellos que quieren incitar a la gente a enfrentarse entre sí, no tienen nada que aportar a las preguntas reales sobre el futuro. Cuando las cosas se ponen serias, la fuerza destructora que vive en el populismo se hace evidente.” Eso incluye noticias falsas y teorías de conspiración, que no serán a prueba del futuro.

El encogimiento pero no el colapso de la economía

En lo que respecta a la economía, Horx vuelve a diagnosticar: “Nos sorprenderá hasta qué punto la economía podría encoger, sin llegar a colapsar, algo que se predijo durante cada aumento de los impuestos previos a la crisis y cada intervención del gobierno. Aunque hubo un “Abril Negro”, una profunda recesión económica y una caída del 50 por ciento en el mercado de valores, aunque muchas empresas quebraron, se redujeron o mutaron en algo completamente diferente, nunca llegó a cero. Como si la economía fuera un ser que respira y que también puede descansar o dormir e incluso soñar”.

Esto significa para la manufactura que la “producción global, ajustada de tiempos, con enormes cadenas de valor ramificadas, en la que millones de piezas individuales se transportan por todo el planeta”, no sobrevivirá. En su lugar, habrá instalaciones de almacenamiento provisional, depósitos y reservas; la producción local estará en auge, las redes se harán más locales y la artesanía experimentará un renacimiento según Horx. “El sistema global está derivando hacia la GloCalización: la localización de lo global.”

Local, no global

Edelkoort está de acuerdo: “Las interminables exportaciones chinas de saris sintéticos a la India y de objetos domésticos de plástico a África, que han perturbado gravemente las economías locales de esos territorios y creado mucho desempleo (y contaminación) a lo largo de los años, también podrían detenerse, lo que posiblemente traería nuevas oportunidades para fabricar localmente”.

“El verdadero costo del cierre en Italia y Japón, así como en Corea y China, conducirá a una recesión mundial de una magnitud que no se ha experimentado antes. Esta no es una crisis financiera sino una crisis de interrupción. La gente deja de moverse, deja de salir, deja de gastar, deja de ir de vacaciones, deja de ir a eventos culturales, incluso a la iglesia”, dice Edelkoort sobre las repercusiones para las industrias de la moda y el diseño. Queda por ver qué es exactamente lo que traerá el futuro.

“Cada crisis profunda deja una historia, una narración que apunta muy lejos en el futuro”, concluye Horx, señalando las imágenes más fuertes de la crisis del corona: Los italianos haciendo música en sus balcones y el medio ambiente tomándose un respiro y recuperándose lentamente. Cuando después de sólo unas semanas de una completa interrupción de la producción, las zonas industriales de China e Italia se liberan repentinamente del smog y el cielo puede volver a ser azul, el aire es limpio y se ven delfines en una mega metrópoli como Mumbai después de sólo un día de cierre total, entonces hay esperanza de que esta vez en efecto, la raza humana aprenda algo de esta crisis.

Este artículo ha sido previamente publicado por Fashionunited.com y traducido y editado por Belén Bednarski.

Photo: Wandersmann / pixelio.de

 

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