Las víctimas invisibles detrás de los pedidos cancelados por la industria de la moda

A medida que las tiendas cierran en todo el mundo en un intento de frenar el crecimiento de la pandemia de Covid-19, la demanda de ropa se ha desplomado de manera inevitable, ocasionando que decenas de marcas cancelen enormes pedidos de prendas, muchas de las cuales ya han sido confeccionadas por los proveedores.

Según la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Prendas de Vestir de Bangladesh (BGMEA), se han cancelado pedidos por un valor de 1.400 millones de dólares y otros 1.800 millones de dólares han quedado en suspenso a partir del lunes pasado como consecuencia de la pandemia.

Bangladesh es el segundo mayor exportador de prendas de ropa del mundo, después de China, con unos cuatro millones de trabajadores, predominantemente mujeres, que trabajan en unas cuatro mil fábricas.

En un comunicado de vídeo publicado el 23 de marzo, la presidenta de BGMEA, Rubana Huq, animó a los compradores internacionales de ropa a pagar por los pedidos ya producidos o en producción. “Tendremos 4,1 millones de empleados literalmente hambrientos si no cumplimos nuestro compromiso con el bienestar de los trabajadores. Creo que este es un llamado que todos prometimos hacer hace mucho tiempo”, dijo Huq.

“Una cosa está muy clara, nuestra principal responsabilidad era hacia nuestros trabajadores. Somos un país fabricante, nuestra realidad y la suya es totalmente diferente, pero no es el momento de señalar las diferencias, es un momento en el que tenemos que trabajar juntos.”

Trabajadores de la confección de Bangladesh no serán remunerados

En una encuesta realizada entre el 21 y el 25 de marzo a 319 propietarios de fábricas de ropa de Bangladesh por el Centro Mundial para los Derechos de los Trabajadores se comprobó que más de un millón de trabajadores de la industria de la confección de Bangladesh han sido despedidos o suspendidos debido a las cantidades de cancelaciones de pedidos y la falta de pago de los pedidos, que no tienen precedentes.

Prácticamente todos los compradores se negaron a colaborar con el pago de esos trabajadores, ya que el 72 por ciento de los trabajadores suspendidos fueron enviados a sus casas sin paga, y el 80 por ciento de los despedidos no recibieron indemnización alguna. El estudio indicó que esto sucedió a pesar de que muchas de las marcas tienen políticas de “salida responsable” en las que se comprometen a apoyar a los trabajadores de las fábricas en escenarios tales como los desastres naturales.

A más de la mitad de los productores del país les han cancelado pedidos en gran medida, ya que el 45,8 por ciento de los compradores han cancelado “muchos” o “la mayoría” de sus pedidos en curso o ya terminados, y el 5,9 por ciento han cancelado todos los pedidos.

De los casos cancelados, el 72 por ciento de los compradores se negó a pagar la materia prima ya adquirida por el proveedor, mientras que el 91 por ciento se negó a pagar el costo de corte y confección - o costo de producción - del proveedor. Como resultado, el 58 por ciento de las fábricas se vieron obligadas a cesar la mayoría o la totalidad de sus operaciones.

Mark Anner, director del Centro Mundial los Derechos de los Trabajadores de la Universidad del Estado de Pennsylvania, dijo: “El enfoque responsable es que las marcas y los comerciantes encuentren formas de acceder a líneas de crédito u otras ayudas del gobierno para cubrir sus obligaciones con las fábricas proveedoras y que éstas puedan cubrir sus gastos y pagar a sus trabajadores para evitar que se envíen a casa millones de trabajadores que no tienen la posibilidad de poner comida en la mesa y mucho menos cubrir los gastos médicos.”

Y algunas marcas lo están haciendo mejor que otras para cumplir con sus compromisos de pago. El estudio reveló que el gigante irlandés del fast-fashion Primark canceló o retrasó la mayor parte de los pedidos (273 millones de dólares), seguido de C&A (166 millones de dólares) e Inditex/Zara (109 millones de dólares).

En el estudio se señaló que H&M y PVH Corp (ambos grandes compradores de ropa de Bangladesh) no estaban incluidos en la lista porque ambas empresas de moda acordaron que pagarán a los proveedores por los pedidos en producción.

Anner dijo: “ En adelante es necesario repensar cómo la industria hace negocios. Las prácticas de compra deben ser reformadas para la sostenibilidad social y ambiental. Esto incluye pedidos estables, pagos puntuales y mecanismos de fijación de precios que cubran el costo total de la producción sostenible, desde salarios dignos y beneficios adecuados hasta impuestos que permitan a los gobiernos construir redes de seguridad social adecuadas. E incluye que la participación de los trabajadores sea una parte integral de este proceso a través del pleno respeto del derecho a formar sindicatos y negociar en forma colectiva.”

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Este artículo ha sido previamente publicado por FashionUnited.uk y traducido y editado por Belén Bednarski

Créditos Imagen: Clean Clothes Campaign

 

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