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Olivier Rousteing, nueva estrella de Netflix

Por Jaime Martinez

2 de julio de 2021

Cultura

Photo Credits: Balmain.

Madrid – Suena el teléfono y una joven voz dice apresurada “busco a mis padres biológicos”. “Nombre”, interpelan desde el otro lado de la línea, en lo que más que una pregunta se atiende como una sentencia carente de toda muestra de empatía: “Rousteing, Olivier”, le responden. De este modo arranca el tráiler de “Wonder Boy”, el nuevo documental que Netflix acaba de estrenar en su plataforma de streaming con el francés Olivier Rousteing, director creativo de la célebre casa de modas Balmain, como protagonista de la producción.

Bajo el título, en español, de “Olivier Roustein, el huérfano prodigio”, la cinta nos embarca así en el viaje personal que Roustein decide iniciar, ya pasada la treintena, en busca de sus padres biológicos. Una marcha hacia los orígenes del diseñador dirigida y producida por la cineasta, actriz y guionista francesa Anissa Bonnefont, que arriba ahora a la plataforma de streaming para pasar a estar disponible ante los ojos de una audiencia de escala global, después de lograr una merecida nominación a los Premios Cesar de 2019 y de lograr alzarse con el Premio Especial del Jurado del pasado Festival de Cine Tribeca de 2020.

Photo Credits: Balmain.

El diseñador más joven en tomar las riendas de una casa de lujo desde Yves Saint Laurent

A lo largo de los algo más de una hora y veinte minutos de duración de los que dispone la cinta, nos adentraremos en la doble vida que mantiene el diseñador. Que, al tiempo que disfruta de las glorias de la escena pública, no logra escapar de esa profunda sensación de orfandad que mantiene gravada por el hecho de haber sido abandonado por sus padres biológicos. Sentimiento al que busca dar salida a lo largo de este viaje, de resultados —queriendo evitar cualquier tipo de spolier— inciertos.

Así pues, a lo largo de la cinta asistiremos a escenas de marcado carácter intimista en las que el diseñador se muestra junto a amigos y miembros de una familia adoptiva a la que, confiesa, se siente estrechamente ligado. Ambientes que veremos sucederse con los propios de esa otra faceta del diseñador como director creativo de la casa Balmain. Firma a cuya dirección llegaba el pasado 2011, con apenas 24 años, desde el equipo de la línea femenina de prêt-à-porter de la casa y tras una breve etapa inicial en Cavalli, consolidando así una fulgurante carrera dentro de una industria de la moda en la que lograba significarse como el creativo más joven en tomar las riendas de una casa de lujo desde que en 1957, con 21 años, Yves Saint Laurent hiciese lo propio y fuera nombrado director creativo de Dior tras la muerta del fundador de la Maison. Desde aquel momento ha pasado ya una agitada década, de la que Roustein ha sabido hacer bien uso logrando en este transcurso convirtiendo a Balmain en ese sinónimo de “lujo joven” del que es hoy la legendaria Maison parisina. Una modernización que se ha visto traducida en un éxito tanto de ventas como de imagen para la casa.

Photo Credits: Balmain.

Una ineludible búsqueda por conocer sus orígenes

Vagando así entre desfiles, fittings y encuentros con destacados personajes conocidos, como Claudia Schiffer, Jennifer López o distintos miembros de su “ejercito” de embajadores, entre los que el diseñador ha logrado venir incorporando desde a Beyoncé o Rihanna, pasando por Jane Fonda, Justin Bieber, Maluma o el modelo español Jon Kortajarena, Roustein se muestra decidido a abrirnos las puertas de esta su doble identidad sobre la que mantiene el transcurso de su vida. Una vida sobre la que, destaca, se siente como un barco que navega sin rumbo mientras siga sin poder conocer ese origen biológico que se sitúa como asunto central de “Wonder Boy”.

“En mi vida hay ruido y silencio al mismo tiempo”, explica el diseñador a modo de introducción a la cinta. “Era otro antes de ser Olivier Rousteing”, y “con todo lo logrado estos años, creo que ha llegado el momento” de empezar a bucear en esos orígenes. “Se hacia donde voy, pero debo saber de donde vengo”, sentencia el diseñador, para el que la popular cita de que “al celebrar de dónde venimos, podemos ver claramente hacia dónde nos dirigimos” guarda un significado especial que siempre ha resonado con fuerza hacia sus adentros. “Cuando tus padres te rechazan”, apunta Rousteing, “te planteas qué pintas aquí”. Es por eso que “quiero conocerla”, detalla en relación a su madre biológica, “para entender el motivo por el que me tuvo y no me quiso”. “Es curioso si lo piensas”, apostillas, “todos ven lo que he creado, mientras yo estoy perdido en esta gran soledad”. “Hasta que sepa quien soy, no podré quererme”.