TikTok señala a Zara por sus ya apodados “pantalones de la muerte”

Moda
Credits: Zara.
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Las redes sociales se han llenado de vídeos de usuarias de todo el mundo con unos pantalones de Zara como protagonistas, aunque no precisamente por el motivo que cualquier marca desearía.

Sobre el papel, lo tienen todo para convertirse en un básico del verano. Tienen una caída fluida, cinturilla elástica, y están disponibles en hasta seis colores por 22,95 euros. Podrían salvar cualquier estilismo estival, pero al parecer no salvan de una visita a urgencias.

Bajo el hashtag #deadlyzarapants —que se traduciría en algo así como “los pantalones mortales de Zara”—, muchas usuarias han compartido en TikTok sus experiencias con la prenda, en muchos casos desde la propia sala de espera del hospital. "Me he puesto los pantalones hoy, deseadme suerte" o "he sobrevivido al día de hoy" son algunos de los mensajes que acompañan a algunos vídeos. Otros se limitan directamente a subir las caídas grabadas por cámaras de seguridad, con el ya popular hashtag como único contexto.

El problema, según relatan, es que los pantalones son tan anchos, largos y ligeros que basta un despiste para tropezar con el propio bajo. La pregunta inevitable es qué responsabilidad tendría la empresa en un caso así, en el que algunas usuarias han llegado a compartir rodillas o codos partidos y piden a la empresa que se responsabilice.

Captura de pantalla del hashtag #deadlyzarapants. Credits: TikTok.

Desde la perspectiva jurídica, la cuestión se centra en determinar si concurre o no un supuesto de "producto defectuoso". Un producto se considera defectuoso cuando no ofrece la seguridad que cabe esperar legítimamente de él, atendiendo a su uso previsible. Un pantalón ancho y largo con el que uno puede pisarse no suele encajar en esa categoría, porque el riesgo es abierto y evidente. Cualquiera que se pone unos pantalones muy largos intuye que puede tropezar si no los ajusta. En derecho de consumo eso se conoce a veces como "riesgo obvio" o inherente al producto, y por lo general no genera responsabilidad del fabricante.

Existen, no obstante, escenarios en los que la marca sí podría asumir algún grado de responsabilidad. Sería el caso de un defecto de fabricación real, como una costura que cede o un largo distinto al indicado en la etiqueta, de un tallaje mal declarado o de un mensaje de marketing que prometiera algo engañoso sobre cómo sienta o se lleva la prenda.

En la práctica, sin embargo, buena parte de la responsabilidad recae de forma razonable en quien lo lleva. Elegir la talla y el largo adecuados —o pasar por el arreglo— es una responsabilidad habitual del consumidor.

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